Vendí el auto y me siguen cobrando peajes: qué hacer

Vendí el auto y me siguen cobrando peajes: pasos para cortar cobros en Chile

La venta de un automóvil debería significar el fin de tu responsabilidad sobre ese vehículo. Sin embargo, no es raro que después de vender un auto, el antiguo dueño se encuentre con cobros de peajes (e incluso multas) por tránsitos que él ya no realizó. Este problema es más común de lo que parece: miles de automovilistas venden su auto cada año, pero muchos olvidan hacer un trámite fundamental y muy sencillo tras la venta, regularizar el TAG del vehículo. Como resultado, las autopistas concesionadas continúan facturando peajes al ex propietario, generando una situación tan confusa como frustrante.

¿Por qué ocurre esto y cómo se puede solucionar? A continuación, explicaremos en detalle las causas de estos cobros indebidos de peaje después de la venta de un auto y proporcionaremos una guía completa de acciones para resolver el problema y prevenir que suceda en el futuro. Veremos qué es el sistema TAG en Chile, cuál es su relación (y diferencia) con la propiedad del vehículo, qué trámites legales deben hacerse al vender un auto, y cómo reclamar en caso de cobros injustos. Al final, tendrás claros todos los pasos para evitar quedar atado a un vehículo que ya no te pertenece, protegiéndote legalmente de multas y deudas ajenas.


Índice

    El sistema de peajes TAG y su relación con tu vehículo6

    Para entender por qué te siguen cobrando peajes tras vender tu auto, primero hay que comprender cómo funciona el sistema de cobro de peajes urbanos en Chile, conocido como sistema TAG o televía. Este sistema opera mediante un dispositivo electrónico y un contrato asociado, los cuales no están automáticamente ligados al cambio de dueño del vehículo, sino que requieren trámites específicos. Veamos los puntos clave:

    ¿Qué es el TAG y cómo funciona?

    El TAG (también llamado Televía) es un dispositivo electrónico que se instala en el parabrisas del vehículo. Su función es identificar automáticamente al auto al pasar por pórticos de peaje de sistema Free Flow (flujo libre) y registrar esos tránsitos para luego cobrarlos. En términos simples, el TAG reemplaza al pago manual en una cabina de peaje: cada vez que tu auto pasa bajo un pórtico de autopista urbana concesionada, el dispositivo emite un bip y queda anotado un cobro en tu cuenta. Posteriormente, la concesionaria te factura esos peajes en una boleta o estado de cuenta mensual.

    Este sistema es obligatorio para circular sin detenerse por las autopistas urbanas de la Región Metropolitana de Santiago y otras carreteras que han implementado pórticos de telepeaje. Actualmente, el TAG se utiliza en autopistas como Costanera Norte, Autopista Central, Vespucio Sur, Vespucio Norte Express, el Acceso Vial al Aeropuerto de Santiago, el Túnel San Cristóbal, entre otras, especialmente en los accesos a Santiago. Si conduces por estas vías sin un TAG habilitado, igual quedarás registrado, pero como infractor (lo que detallaremos más adelante).

    Cada vehículo debe tener asociado un dispositivo TAG único y un contrato con alguna concesionaria (por ejemplo, Autopista Central, Costanera Norte, etc.). El TAG no es simplemente un aparato físico, sino un contrato de servicio de peaje ligado al dueño registrado del vehículo. Esto significa que quien firma el contrato de TAG asume la responsabilidad de pago de los peajes de ese auto, hasta que dé de baja el contrato. Importante: el dispositivo TAG está asociado a la placa patente del vehículo y a un usuario titular, por lo que no puedes usar el mismo TAG en distintos vehículos indiscriminadamente. Tampoco el dispositivo "se transfiere solo" al nuevo dueño en caso de venta; se trata de un trámite independiente de la venta del vehículo.


    En resumen, cuando vendes tu auto, existen dos procesos separados: por un lado el cambio legal de propietario del vehículo, y por otro lado la regularización del contrato de TAG. Si no se realizan ambos, es muy probable que los cobros de peajes sigan llegando a tu nombre, aunque el auto ya tenga otro dueño.

    La cobertura del TAG: autopistas donde se usa

    Como mencionamos, el TAG es obligatorio en la mayoría de las autopistas urbanas de Santiago y algunas vías interurbanas. Esto incluye todas las carreteras concesionadas de alta velocidad en la capital: Costanera Norte, Autopista Central (que atraviesa Santiago de norte a sur), Vespucio Norte y Vespucio Sur (los anillos periféricos), el Túnel San Cristóbal, la autopista del aeropuerto Arturo Merino Benítez, entre otras. También hay tramos con pórticos en rutas interurbanas (por ejemplo, algunos accesos a la Región Metropolitana y tramos de la Ruta 5 Sur hacia el sur de Chile).

    ¿Por qué es relevante saber esto? Porque si vendiste tu auto en alguna región y el nuevo dueño lo lleva a Santiago (u otra zona con pórticos), de pronto podrían generarse cobros TAG asociados a ese vehículo. La problemática de "vendí el auto y me cobran peajes" se da principalmente en la zona central (Santiago), ya que allí el sistema de telepeaje está extendido. En regiones sin pórticos electrónicos este problema no aparece, porque los peajes interurbanos tradicionales se pagan en efectivo en las plazas de cobro y no quedan asociados al vehículo. Pero en Santiago (y autopistas con Free Flow), los peajes se cargan al contrato TAG vinculado a la patente, por lo que un cambio de manos del auto requiere cambiar también la titularidad del TAG o cerrar el contrato existente. De lo contrario, el sistema seguirá facturando al antiguo propietario cada vez que ese auto pase por un pórtico.

    El contrato TAG es personal, no se transfiere automáticamente

    Un punto crítico es entender que el contrato de TAG es personal del antiguo dueño y no se transfiere por sí solo al comprador del vehículo. Al realizar la compraventa, el dispositivo TAG instalado en el auto no cambia de titular automáticamente. Según informan las propias autopistas, la venta del vehículo no conlleva el traspaso del TAG de forma automática; son trámites independientes que deben hacerse por separado.

    • Si compras un auto usado, no basta con que el auto tenga un TAG pegado en el parabrisas: debes firmar un contrato de TAG a tu nombre para ese vehículo y obtener tu propio dispositivo. Si simplemente sigues usando el TAG del dueño anterior sin hacer el trámite, estarás acumulando cobros a nombre del otro titular, y eventualmente podrías incurrir en infracciones. Nunca supongas que el TAG "viene con el auto" sin cambiar la documentación; debes formalizarlo con la concesionaria correspondiente.

    • Si vendes tu auto, tienes dos opciones: transferir el dispositivo TAG a un vehículo nuevo tuyo (si vas a reemplazar el auto por otro) o dar de baja el contrato de TAG si ya no lo necesitas. Algunas concesionarias permiten, en caso de reposición, reutilizar el mismo TAG en otro vehículo del mismo titular, mediante un anexo de contrato (previa evaluación). Pero si no vas a usar más el dispositivo, debes devolverlo y terminar el contrato en la autopista donde lo contrataste. Más adelante explicaremos cómo se hace este trámite, que es muy simple. Lo importante por ahora es recalcar: si no realizas la gestión con el TAG, seguirás figurando como responsable de los peajes de ese auto, incluso con un nuevo dueño.


    En resumen, el TAG opera bajo un contrato independiente al dominio del vehículo. Al vender o comprar un auto, es imprescindible regularizar el TAG paralelamente a la transferencia vehicular, para que los cobros de peajes queden a nombre del nuevo propietario. Cuando eso no ocurre, el sistema continúa cobrando al antiguo dueño, lo que nos lleva al problema central.

    Cómo desvincular el TAG del vehículo vendido para evitar cobros futuros

    ¿Por qué me siguen cobrando peajes después de vender mi auto?

    Existen varias causas por las cuales podrías seguir recibiendo cobros de peaje (o incluso multas de autopista) tras haber vendido tu vehículo. En la mayoría de los casos, el problema se reduce a falta de trámites post-venta: o bien no se gestionó correctamente la baja o transferencia del contrato TAG, o bien no se realizó (o completó) la transferencia legal de propiedad del auto en el Registro Civil. También puede influir la forma en que las autopistas facturan los peajes (que a veces genera desfases temporales). A continuación, detallamos las causas principales:

    No diste de baja el contrato TAG ni devolviste el dispositivo

    Esta es la causa más habitual de cobros inesperados. Si vendiste el auto y no devolviste el TAG a la concesionaria para terminar el contrato, seguirás figurando como cliente activo para ese dispositivo y esa patente. En consecuencia, todos los tránsitos que el vehículo realice por pórticos de peaje se cargarán a tu cuenta, como si siguieras siendo el usuario.

    Las autopistas advierten expresamente este punto. Por ejemplo, Costanera Norte señala que **si al vender el vehículo no se da de baja el contrato de TAG, el usuario vendedor seguirá a cargo del pago de los tránsitos de ese vehículo, asumiendo la cuenta incluso cuando el auto tenga un nuevo dueño. En otras palabras, a ojos de la autopista tú sigues siendo el responsable de pagar por ese automóvil hasta que informes oficialmente lo contrario. Por eso también enfatizan que siempre debes recuperar (retirar) tu TAG del vehículo que vendiste.


    Imagina el escenario: vendes el auto, entregas todo al comprador pero dejas el TAG instalado pensando que le servirá, y además no notificas a la autopista la venta. El nuevo dueño empieza a usar el auto por las autopistas de Santiago. Cada vez que pasa por un pórtico, el sistema lee el dispositivo TAG (que sigue vinculado a tu cuenta) y acumula esos cobros en tu factura mensual. Tú, desprevenido, quizás ni revisas inmediatamente, pero al mes siguiente recibes una boleta de Autopista con cargos de peaje de fechas posteriores a la venta. Ahí es cuando te das cuenta de que el TAG nunca fue cambiado de titular ni dado de baja.

    La solución en este caso es inmediata: debes acudir cuanto antes a la concesionaria donde contrataste el TAG (Autopista Central, Costanera, Vespucio, etc., dependiendo de cuál corresponda) y devolver el dispositivo solicitando la baja del contrato. Más adelante explicaremos el procedimiento detallado, pero en esencia se trata de informar oficialmente que ya no eres propietario del vehículo asociado y entregarles el aparato. Con esto, dejarán de cargarse nuevos peajes a tu nombre a futuro.

    Ahora bien, ¿qué pasa con los cobros acumulados hasta ese momento? Lamentablemente, mientras el contrato estuvo vigente a tu nombre, tú eres contractualmente responsable de esos peajes, aunque quien usara el vehículo fuera otra persona. Legalmente firmaste un contrato que obliga a pagar por los tránsitos mientras no notifiques la baja. En la práctica, podrías intentar un acuerdo con el comprador para que te reembolse esos cobros (después de todo, él fue quien usó la autopista), pero si se niega, la autopista igualmente te exigirá a ti el pago porque eres el titular registrado. Más adelante abordaremos cómo reclamar cobros indebidos, pero es importante saber que la responsabilidad inicial recae en el que figura en el contrato TAG.

    Hay que destacar que no devolver el TAG no solo conlleva seguir pagando peajes: también puede implicar un cargo por "indemnización de TAG no devuelto". Según el contrato estándar, el dispositivo es en calidad de arriendo y debe devolverse al término; si no lo entregas, podrían cobrarte un monto fijo por quedártelo. Por eso conviene no postergar esta gestión. La propia Autopista Central (Autopase) indica que el cliente tiene la obligación de devolver el TAG cada vez que finaliza el contrato, ya sea por venta del vehículo u otro motivo. Existe la opción de no devolverlo, pero pagando la penalización correspondiente, lo cual no tiene mucho sentido si ya no tienes el auto.

    En resumen: si te siguen cobrando peajes tras la venta, verifica primero si diste de baja el contrato TAG. Si olvidaste hacerlo, esa es casi con seguridad la causa de los cobros. La autopista sigue facturándote porque no le informaste que vendiste el auto. La solución es devolver el TAG y cerrar el contrato cuanto antes, para frenar nuevos cobros.

    El nuevo dueño circula sin contratar su propio TAG (tránsitos “sin TAG”)

    Otra causa común se da cuando el comprador no instala su propio TAG ni regulariza la situación, y continúa usando el vehículo en autopistas de peaje electrónico. Si tú, como vendedor, sí devolviste tu dispositivo TAG (o lo diste de baja) correctamente, podrías pensar que ya estás libre de todo. Sin embargo, aquí aparece otro problema: los tránsitos sin TAG generan infracciones ligadas a la patente del auto, y mientras el vehículo siga a tu nombre en el registro, esas infracciones te llegarán a ti.

    ¿Cómo funciona esto? Cuando un vehículo pasa por un pórtico sin un TAG habilitado (ya sea porque nunca tuvo dispositivo, o porque el TAG fue deshabilitado al darlo de baja), la autopista igualmente registra la placa patente mediante cámaras. En un inicio, en vez de una transacción normal, se genera una boleta infractora por ese tránsito sin TAG. El nuevo propietario tiene un plazo (30 días aproximadamente) para pagar esa boleta a la autopista (por medios como el portal pasastesintag.cl). Si la paga, el asunto no pasa a mayores: cancela los peajes usados con un recargo menor y listo.

    El problema es que muchas veces el nuevo dueño no paga esos tránsitos sin TAG dentro de plazo, sea por desconocimiento o descuido. Entonces, la concesionaria reporta la infracción al Ministerio de Obras Públicas (MOP) para iniciar el proceso sancionatorio. Esa infracción se convierte en una multa formal por circular sin TAG, la cual queda asociada a la patente del vehículo. Dicha multa se tramita en la municipalidad y Juzgado de Policía Local correspondiente a la comuna donde ocurrió el tránsito. Finalmente, si no se paga, termina anotada en el Registro Civil como multa impaga ligada al vehículo.

    ¿Por qué te importa esto como ex dueño? Porque mientras el auto siga a tu nombre en los registros, la notificación de esa multa te llegará a ti, ya que legalmente el propietario registrado es responsable de las infracciones del vehículo. Es decir, aun cuando tú ya le hayas entregado el auto al comprador, si este no hizo la transferencia de dominio (y como veremos más adelante, muchos no la hacen de inmediato), ante la ley tú sigues siendo el “titular registral”. Y la multa por pasar sin TAG, al estar asociada a la patente, no distingue quién conducía, sino quién es el dueño inscrito. Así, un día puedes recibir una carta de citación del Juzgado de Policía Local o una notificación de multa a tu nombre, por peajes no pagados en fechas posteriores a la venta del auto.

    Estas multas TAG son bastante onerosas: la Ley de Tránsito (artículo 114) sanciona con una multa de 1 UTM por cada día que se circuló sin TAG habilitado. Para tener una idea, 1 UTM equivale aproximadamente a $70.000 pesos chilenos (valor de fines de 2025). Así que si el nuevo dueño usó por ejemplo 5 días distintas autopistas sin dispositivo, podrías acumular 5 UTM en multas (unos $350.000). Estas multas pasan a ser multas a la patente, no a la persona directamente, pero como explicamos, mientras tú eras el dueño oficial, te afectarán a ti.

    Adicionalmente, está la sanción de la Ley de Concesiones de Obras Públicas (art. 42): la autopista podría demandar el cobro del peaje impago judicialmente, y el juez puede imponer una multa de hasta 5 veces el peaje adeudado (y 15 veces en caso de reincidencia), aparte de obligar a pagar el peaje original. En casos extremos y repetitivos, la ley incluso faculta multiplicar la deuda por 3 o hasta 15 veces. Esto ya es un escenario de cobro judicial complejo, que suele darse cuando hay evasores habituales. Pero es bueno saber que la falta de pago del TAG tiene consecuencias legales serias, más allá de la multa administrativa inicial.

    Lo importante: si te siguen cobrando peajes tras la venta y ya diste de baja tu TAG, es muy probable que lo que estén llegando no sean “boletas de peaje” normales, sino notificaciones de infracción por circular sin TAG. Esto indicaría que el nuevo propietario no contrató su propio TAG ni pagó los pases diarios para transitar, generando multas que, en tanto no se inscriba la transferencia, te involucran a ti.

    Este escenario se soluciona por dos vías obligatorias (idealmente complementarias): (1) Que el nuevo dueño contrate cuanto antes un TAG a su nombre para el vehículo, regularizando futuros tránsitos; (2) Que se realice la transferencia de dominio del vehículo en el Registro Civil, para que legalmente deje de estar a tu nombre (así futuras multas ya no podrán cargarse contra ti). Sobre este último punto profundizamos a continuación.

    Contrato de compraventa y aviso de venta en el Registro Civil: respaldos clave

    El comprador no hizo la transferencia del vehículo (sigues siendo el dueño legal)

    La tercera causa —y probablemente la más de fondo en muchos casos— es que el cambio de propietario del vehículo no se inscribió oficialmente. En Chile, cuando vendes un auto, además del contrato de compraventa (generalmente firmado ante notario), debe realizarse la inscripción de transferencia de dominio en el Registro Civil. Este trámite actualiza al nuevo dueño en el Registro de Vehículos Motorizados. Si el comprador no lo hace en tiempo y forma, ante la ley tú sigues siendo el dueño del auto, con todas las responsabilidades que eso conlleva.

    Muchos vendedores confían en que el comprador realizará la transferencia, pero no siempre ocurre. A veces por negligencia, falta de tiempo o incluso mala fe (por ejemplo, compradores que quieren seguir circulando sin pagar multas pasadas o sin cambiar el seguro), la transferencia puede quedar pendiente por meses o no hacerse nunca. Mientras eso no suceda, todas las multas de tránsito, infracciones, deudas de permiso de circulación o impuestos del vehículo seguirán recayendo sobre el antiguo dueño. Y, por supuesto, esto incluye los cobros de peaje y multas TAG mencionadas antes.

    En concreto, si el auto todavía está a tu nombre en el Registro Civil al momento de generarse un cobro de autopista (sea boleta de peaje o multa por no pago), ese cobro irá asociado a tu RUT y nombre. Por eso es fundamental distinguir dos situaciones:

    • Si no diste de baja el TAG: Las autopistas te cobrarán porque tu contrato sigue vigente, independientemente de la transferencia. (Caso ya descrito)

    • Si diste de baja el TAG, pero no se ha transferido el vehículo: Las autopistas, al no tener a quién facturar peajes (porque no hay TAG activo), denunciaron infracciones que luego se transforman en multas a la patente. Al no haberse cambiado el dueño registral, esas multas figuran bajo tu responsabilidad.

    En ambos supuestos, la raíz es la misma: oficialmente seguías siendo responsable del vehículo tras la venta. Esto es un error grave de procedimiento en la venta, y lamentablemente es más común de lo deseado. Las consecuencias son múltiples: desde lo económico (deberás afrontar cobros/multas ajenas) hasta posibles problemas legales serios. Por ejemplo, la ley establece que el simple contrato de compraventa privado no exime al vendedor de responsabilidad; solo la transferencia inscrita formaliza el cambio de propietario. Por ello, podrías incluso verte involucrado en líos mayores: accidentes de tránsito causados por el nuevo dueño (en cuyo caso, las víctimas podrían perseguirte civilmente a ti, al ser el dueño registral, especialmente si el comprador no tiene seguro), o usos delictivos del vehículo (donde las autoridades al inicio te investigarán a ti al buscar al propietario legal).

    Resumiendo: si vendiste el auto y te siguen cobrando cosas, casi con certeza el comprador no inscribió la transferencia. Y hasta que eso ocurra, para la ley tú eres el dueño y por ende el responsable de pagar peajes, multas e impuestos del vehículo. Más abajo veremos cómo solucionar esta situación (spoiler: haciendo una "notificación de venta" o directamente forzando la transferencia mediante acciones legales, si es necesario).

    Cobros rezagados de peajes previos a la venta (facturación atrasada)

    Hay una causa adicional que puede confundirte: es posible que te lleguen cobros de peaje después de vender el auto, pero correspondientes a tránsitos efectuados antes de la venta. Esto no es exactamente un error ni un cobro indebido; se debe a que las autopistas a veces facturan con cierto desfase temporal.

    Por norma, las concesionarias están obligadas a facturar los cobros por concepto de TAG dentro de un plazo de 30 a 90 días. Muchas autopistas consolidan los peajes y emiten las boletas con hasta uno o dos meses de atraso respecto de la fecha del uso efectivo. Entonces, podría ocurrir lo siguiente: vendiste tu auto en, digamos, septiembre, pero en noviembre recibes una factura de autopistas con cargos de agosto o principios de septiembre (cuando aún eras dueño y usabas el auto). En ese caso, aunque tú ya no tengas el vehículo, los cobros son legítimos porque corresponden a periodos en que todavía eras el propietario y usuario. Simplemente la boleta llegó después de la venta.

    Este escenario es importante distinguirlo del cobro por usos posteriores a la venta. ¿Cómo hacerlo? Revisa detalladamente las fechas y horas de los tránsitos cobrados en la factura de la autopista. Todas las boletas de TAG desglosan los pórticos pasados con su fecha. Si ves que los cobros corresponden únicamente a fechas anteriores al día en que entregaste el vehículo, entonces no se trata de peajes del nuevo dueño sino tuyos, solo que facturados con retraso. En tal caso, debes pagarlos normalmente (es tu consumo pendiente). Eso sí, asegúrate de que ya diste de baja el TAG para que no se sigan acumulando futuros cargos.

    Ahora, ¿qué pasa si aparecen cobros con fecha posterior a la venta mezclados en la boleta? Podría ocurrir que, por ejemplo, vendiste el 10 de septiembre, pero en la boleta de octubre aparece uno o dos tránsitos del 15 de septiembre. Eso indicaría claramente que te están cobrando algo que ocurrió cuando ya no tenías el auto. En esos casos, debes reclamar de inmediato a la concesionaria, adjuntando antecedentes de la venta (como copia del contrato de compraventa o certificado de transferencia en trámite), para que eliminen esos cobros indebidos. Las autopistas tienen la obligación de probar, generalmente con una foto de la patente, que tu vehículo efectivamente pasó por el pórtico en tal fecha. Si tú ya no eras el dueño ni tenías el auto, puedes argumentar que esa fotografía corresponderá al auto en manos de otra persona y que el cobro no debería ir a tu cuenta.

    Muchas autopistas accederán a anular esos cobros si demuestras la venta con fecha cierta. En caso de que no te den respuesta o insistan en cobrarte, tienes la opción de escalar el reclamo al Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) e incluso al Juzgado de Policía Local correspondiente, para que revisen la situación. Ampliaremos este proceso en la sección de Cómo reclamar cobros injustos.

    En síntesis, este apartado de cobros rezagados se resume así: las facturas de TAG pueden llegar con retraso. Asegúrate de distinguir qué cobros son de tu época como propietario (que sí debes pagar) y cuáles son claramente posteriores (que debes disputar). No asumas automáticamente que todo cobro tras la venta es indebido; verifica fechas primero.

    Riesgos y consecuencias de no regularizar la venta y el TAG

    Hemos identificado las causas del problema. Ahora vale la pena detallar qué consecuencias puede enfrentar un vendedor que no hace los trámites correctamente y permite que el auto siga a su nombre o el TAG activo. Muchos piensan que lo peor que puede pasar es pagar un par de peajes de más, pero la realidad es que las implicaciones pueden ser mucho mayores, tanto en lo económico como en lo legal y administrativo. Estos son los principales riesgos:

    Deudas de peaje acumuladas y multas de tránsito a tu nombre

    Lo más inmediato son los cobros financieros: si no regularizas la situación, podrías acumular una deuda significativa en peajes y multas. Por un lado, están las boletas de peaje: mes a mes, la autopista podría seguir facturándote el uso del auto por parte del nuevo dueño. Esto puede sumar decenas o cientos de miles de pesos si pasa el tiempo. Si no pagas esas boletas (porque consideras que no te corresponden), la autopista deshabilitará tu TAG tras un par de ciclos impagos y llevará la deuda a cobranza, aplicando intereses por mora. Esa deuda, al estar tu contrato vigente, queda asociada a tu historial crediticio eventualmente (las concesionarias podrían reportarla a boletines comerciales si es alta).

    Por otro lado, están las multas de tránsito. Como vimos, circular sin TAG genera infracciones de 1 UTM por día. También pueden generarse multas de velocidad, de luz roja, etc., si el nuevo dueño comete infracciones y el vehículo todavía está a tu nombre. Estas multas de tránsito quedarán registradas contra tu RUT en el Registro Civil si no se pagan a tiempo. Esto implica que tendrás impedimentos administrativos, por ejemplo no podrás renovar tu Permiso de Circulación de otro vehículo que poseas mientras existan multas impagas a tu nombre. Incluso si quieres vender otro auto tuyo, aparecerán esas multas como tuyas en los certificados, dificultando la venta hasta que se aclaren.

    Además, deberás gastar tiempo y posiblemente dinero en aclarar o anular esas multas. Si demuestras que la infracción ocurrió después de la venta, un juez de Policía Local podría eximirte del pago, pero no es automático, queda a criterio del juez según tus pruebas, y para lograrlo tendrás que presentarte, llevar antecedentes y posiblemente asesorarte legalmente. Todo esto es un desgaste que se pudo evitar con un trámite a tiempo.

    En suma, el riesgo financiero principal es terminar pagando por multas y peajes que tú no consumiste o, en su defecto, invertir esfuerzo en litigios para no pagarlos. Mientras más tiempo pase, peor: las deudas generan intereses y las multas pueden multiplicarse o acumular gastos de cobranza.

    Responsabilidades civiles y penales por eventos con el vehículo

    Más allá del dinero, hay riesgos legales graves. Si el vehículo que vendiste, aún a tu nombre, se ve involucrado en algún hecho legal, tú podrías verte complicado:

    • Accidentes de tránsito: Imagina que el nuevo dueño atropella a alguien o causa un choque grave y se da a la fuga, o no tiene seguro. Como el auto figura registrado a tu nombre, es posible que las víctimas o sus aseguradoras te demanden civilmente buscando indemnización, al considerar responsable al propietario legal del vehículo. Aunque luego puedas demostrar que lo habías vendido, el no haber formalizado la transferencia juega en tu contra, porque la víctima puede alegar que legalmente seguías siendo el dueño y, por negligencia al no transferir, compartes la responsabilidad. Tendrías que defenderte en juicio, con todo el costo que eso conlleva.

    • Hechos delictivos: En casos extremos, el auto podría ser utilizado en la comisión de un delito (por ejemplo, como medio para huir de un robo, o en actividades ilícitas). Las policías investigativas al rastrear la patente llegarán a ti. Podrías recibir visitas de Carabineros o PDI, ser citado a declarar e incluso, inicialmente, ser tratado como sospechoso hasta que se aclare que ya no tenías el vehículo. Nuevamente, demostrar la venta ex post es más engorroso que si hubieras dejado asentado oficialmente en los registros que ya no eras dueño.

    • Impuestos o gravámenes: Si el nuevo dueño no paga el Permiso de Circulación en marzo (impuesto municipal anual) u otras tasas, técnicamente esa obligación recae en el propietario registrado. Podrías aparecer con deuda de permiso de circulación del año siguiente, lo que podría generar intereses o problemas en la municipalidad. Si bien esas deudas se asocian al vehículo y es el vehículo el que no obtendrá el permiso hasta pagar, mientras no se transfiera, eres tú quien figura como deudor en los sistemas municipales.

    • Dificultad para vender otros vehículos o trámites personales: Tener un vehículo a tu nombre con problemas puede enredar otros trámites. Por ejemplo, si quisieras dar de baja la patente (placa) porque el auto fue abandonado o algo, no podrías porque no lo tienes físicamente. O si quisieras comprar otro vehículo, podrías aparecer con antecedentes poco claros. En general, es un perjuicio a tu historial como ciudadano automovilista.

    En palabras simples: mantener un vehículo "fantasma" a tu nombre es una bomba de tiempo. Nunca sabes qué puede ocurrir con ese auto estando fuera de tu control. Has perdido la posesión, pero sigues teniendo la responsabilidad legal. Por eso, la transferencia legal es indispensable al vender, para "desligar tu nombre" de cualquier evento futuro con el automóvil.

    Bloqueos e impedimentos administrativos

    Como mencionamos arriba, uno de los efectos concretos de no resolver estas situaciones son los impedimentos administrativos que te afectan directamente. Destacamos dos:

    • Multas anotadas impagas: Si las multas de TAG (u otras de tránsito) llegan a anotarse en el Registro de Multas No Pagadas del Registro Civil, impiden renovar el Permiso de Circulación de cualquier vehículo que esté a tu nombre. Esto puede afectarte si aún tienes otro auto o moto que necesite su permiso anual. Al intentar renovarlo, el sistema te bloqueará hasta que se paguen o aclararen esas infracciones pendientes. Esto puede tomarte por sorpresa meses después, cuando quieras renovar en marzo y te enteres de que figuras con multas ajenas.

    • Imposibilidad de transferir el vehículo a un tercero: Si por algún motivo quisieras tú mismo (como vendedor) forzar la transferencia o venderle el auto a otra persona (por ejemplo, si el primer comprador incumplió y llegas a un acuerdo para recuperarlo), no podrías hacerlo mientras haya multas a la patente o deudas de TAG pendientes. El Registro Civil no permite inscribir transferencias si el vehículo tiene multas anotadas impagas. Entonces quedas "atrapado": no lo tienes, pero tampoco se puede transferir limpiamente hasta solucionar las multas generadas por el comprador irresponsable.

    • Registro de deudores: Las autopistas podrían reportar deudas a DICOM u otros registros comerciales si la suma es elevada y pasa a cobranza judicial. Imagina aparecer en un boletín comercial como deudor moroso por cientos de miles de pesos en peajes que ni siquiera usaste; sería una pésima situación para tu reputación crediticia.

    • Inhabilitación del dispositivo TAG: Como detalle, si aún tuvieras otro vehículo y usaras el mismo TAG o tu cuenta, la autopista podría inhabilitar tu TAG por falta de pago de las facturas en disputa. Un TAG inhabilitado significa que cada vez que pases con tu otro vehículo, generarás nuevas infracciones (por estar el dispositivo desactivado). Es un efecto dominó terrible: una deuda no pagada inhabilita el TAG, y seguir circulando así crea más multas, y así sucesivamente.

    En definitiva, no resolver los cobros de peaje post-venta puede perjudicarte a nivel burocrático en múltiples frentes. Desde no poder realizar trámites básicos con tu(s) vehículo(s), hasta figurar como infractor en registros oficiales. Todo esto refuerza la importancia de tomar acción rápida ante las primeras señales de problema.

    Cerrar o traspasar la cuenta TAG tras vender el auto: guía práctica

    Las deudas de TAG no se traspasan, pero las multas sí

    Es pertinente aclarar un concepto: las deudas por peaje (boletas TAG impagas) no “viajan” automáticamente al nuevo propietario, mientras que las multas de tránsito asociadas al vehículo sí pueden afectar al nuevo dueño una vez transferido. ¿Por qué mencionamos esto aquí? Porque a veces el vendedor piensa: "Bueno, si no transfiere, el problema es mío, pero en cuanto transfiera, el problema será de él". Esto es parcialmente correcto:

    • Las deudas por uso de autopistas (facturas de TAG) siempre estarán ligadas al titular que contrajo el servicio. Si vendiste el auto y debías $X en peajes de tu periodo, esa deuda es tuya aunque luego la transferencia se haga. El nuevo dueño no va a heredar tus deudas de peaje pendientes porque legalmente son un asunto entre tú y la concesionaria. Lo mismo a la inversa: si el nuevo dueño generó boletas impagas mientras estaba el TAG a tu nombre, la autopista te cobrará a ti, no podrá cobrárselas mágicamente a él cuando transfiera. Es decir, no porque transfieras tardíamente te libras de pagar esos peajes atrasados; tendrás que resolverlos tú (o perseguir al comprador que los causó por la vía civil, si así lo decides).

    • Las multas de tránsito anotadas sí se asocian al vehículo y, una vez que el auto cambia de dueño en el Registro Civil, afectan al nuevo propietario en términos de trámites (no podrá obtener permiso de circulación sin pagarlas). La ley chilena (artículo 42 de la Ley de Tránsito) establece que no se pueden anotar en el Registro Civil multas ocurridas antes de la transferencia a nombre del nuevo dueño; por tanto, si un parte está en proceso pero aún no anotado al momento de la transferencia, el nuevo dueño podría zafar de pagarlo. Pero si la multa ya estaba anotada antes de transferir, entonces el nuevo dueño la asume como propia. En nuestro contexto: si el comprador finalmente transfiere el vehículo después de que se anotaron las multas TAG por no pago, él tendrá que pagarlas para obtener su permiso de circulación. Esto puede motivar al comprador a pagar al fin, pero mientras tanto, tú como antiguo dueño sufriste las molestias previas (notificaciones, bloqueos, etc.).

    En resumen, las deudas por peajes impagos siempre quedan con el titular original del TAG (no hay forma de "pasárselas" al comprador en la transferencia), mientras que las multas del vehículo sí acompañan al auto y terminan siendo problema del nuevo propietario una vez que regularice. Esta distinción importa porque muestra que, al final, ambas partes salen perjudicadas por no hacer la transferencia y el cambio de TAG a tiempo: tú, como vendedor, lidias con cobros y molestias mientras tanto, y el comprador, al transferir tardíamente, podría encontrarse con un vehículo con multas que él debe pagar para circular. Es una situación pierde-pierde que se evita con los trámites adecuados a tiempo.

    Trámites imprescindibles al vender tu auto (y evitar estos problemas)

    Después de analizar el origen del problema y sus consecuencias, queda claro que la clave está en realizar todos los trámites post-venta de forma correcta y oportuna. Si has vendido (o planeas vender) tu vehículo, asegúrate de cumplir con los siguientes pasos para evitar que te sigan cobrando peajes o cualquier responsabilidad futura. Y si ya vendiste y omitiste alguno, todavía puedes (y debes) hacerlo cuanto antes.

    1. Firma de contrato de compraventa ante notario

    Este es el paso inicial y básico de cualquier transacción vehicular: formalizar la venta con un contrato escrito firmado por ambas partes ante notario. Aunque no directamente relacionado con los peajes, el contrato es tu respaldo principal para probar la fecha y condiciones en que entregaste el auto. En caso de cualquier inconveniente (multas, accidentes posteriores), este documento será tu evidencia de que a partir de cierta fecha ya no eras el poseedor.

    Asegúrate de que el contrato de compraventa incluya todos los datos del vehículo (patente, marca, modelo, Nº de chasis, etc.), tus datos y los del comprador (nombres, RUT, dirección), el precio de venta y la fecha de entrega. Es recomendable incluir una cláusula que establezca la obligación del comprador de inscribir la transferencia dentro de un plazo determinado (por ejemplo, “El comprador se compromete a realizar la transferencia de dominio ante el Registro Civil dentro de los próximos 15 días hábiles”). También puedes añadir que, en caso de no hacerlo, el comprador asumirá cualquier infracción o gasto generado después de la fecha de venta. Si bien esta cláusula no evita legalmente tu responsabilidad ante terceros, sí crea una responsabilidad contractual del comprador contigo, que podrías hacer valer en tribunales civiles (una demanda por daños y perjuicios, por ejemplo, si no transfiere y te genera costos). Lo mejor es que este contrato sea lo más específico posible respecto a fechas y obligaciones.

    Recuerda: el contrato notarial no reemplaza la transferencia legal, pero es tu salvavidas probatorio. Nunca vendas un vehículo de palabra o con documentos informales. Siempre deja por escrito la transacción.

    2. Transferencia de dominio en el Registro Civil (lo antes posible)

    El paso más importante: inscribir la transferencia del vehículo en el Servicio de Registro Civil e Identificación. En Chile, esto se realiza presentando los antecedentes de la venta (normalmente, el Formulario 189 o el certificado de anotación vigente y el contrato notarial) en cualquier oficina del Registro Civil, pagando el arancel correspondiente, para que el auto quede inscrito a nombre del comprador.

    Lo ideal es que vendedor y comprador acudan juntos al Registro Civil el mismo día de la venta o al día siguiente a más tardar, para hacer la transferencia in situ. Muchas veces, el comprador se ofrece a hacer este trámite por su cuenta luego, pero como vendedor te conviene participar o al menos verificar que se haga. Incluso existe hoy la posibilidad de hacer la transferencia en línea a través de la plataforma del Registro Civil (con Clave Única) o servicios autorizados como Autofact, lo cual agiliza las cosas. Si el comprador está de acuerdo, pueden usar estas vías electrónicas para completar el traspaso de forma inmediata.

    Recuerda que hasta que la transferencia no esté inscrita, legalmente sigues siendo el propietario. Por tanto, no des por concluida tu responsabilidad el día de la venta hasta confirmar que el Registro Civil actualizó la información. Puedes pedir al comprador el comprobante de la inscripción (un certificado de anotaciones actualizadas) o consultar tú mismo en línea con la patente días después.

    Si por algún motivo el comprador no realiza la transferencia en un plazo razonable (digamos, 30 días), no te quedes de brazos cruzados. Tienes la posibilidad de hacer una Notificación de Venta por tu cuenta.

    3. Notificación de venta en el Registro Civil (Denuncia de venta)

    La notificación de venta es un trámite que el vendedor puede realizar para informar oficialmente que ha vendido el vehículo y así deslindar responsabilidades a partir de la fecha de venta. En Chile, esta gestión se conoce también como "denuncia de venta". En caso de que el comprador no inscriba la transferencia prontamente, es altamente recomendable que el vendedor acuda al Registro Civil y efectúe esta notificación.

    ¿En qué consiste? Básicamente, deberás presentar en Registro Civil los antecedentes de la venta: tu cédula de identidad, el contrato de compraventa (idealmente con firma notarial) donde figure la fecha de la transacción y los datos del comprador, y llenar un formulario indicando que has vendido el vehículo a tal persona en tal fecha. Pagas una pequeña tasa y el Registro Civil emite un comprobante de denuncia de venta. Este documento es tu respaldo legal de que informaste a la autoridad sobre el cambio de mano.

    La denuncia de venta protege al vendedor porque, una vez anotada, si ese vehículo genera infracciones o problemas, se podrá verificar en el registro que tú habías comunicado la venta en la fecha tal. Es cierto que lo óptimo es que el comprador haga la transferencia definitiva, pero si no lo hace, al menos con la notificación de venta tendrás cómo defenderte mostrando que cumpliste con informar. De hecho, la denuncia de venta obliga indirectamente al comprador a hacer la transferencia, ya que queda registro en el sistema de que el vehículo fue vendido; el comprador no podrá, por ejemplo, renovar el permiso de circulación sin antes regularizar la propiedad a su nombre, una vez existe esa notificación.

    Algunos puntos a considerar:

    • Puedes realizar la notificación de venta en cualquier oficina del Registro Civil. Hazlo lo antes posible una vez notes la dilación del comprador.

    • Lleva copias del contrato de compraventa, tu cédula y idealmente también el padrón antiguo del vehículo.

    • El trámite es similar al de una transferencia en cuanto a documentos, solo que sin la presencia del comprador.

    • Obtén y conserva el comprobante de que hiciste la denuncia de venta. Este papel será tu salvoconducto legal si llega una multa de fecha posterior: probará que para esa fecha tú ya habías informado que no eras dueño.

    En resumen, la notificación o denuncia de venta es tu plan B para no quedar indefenso si el comprador incumple. No dudes en usar este recurso. Muchos vendedores desconocen que pueden notificar la venta por su cuenta; pero es fundamental hacerlo si pasan las semanas y no hay noticias de la transferencia.

    4. Regularizar (dar de baja o transferir) el contrato TAG

    Volviendo al tema de los peajes: además de la transferencia del vehículo, debes encargarte del contrato de TAG que estaba asociado a tu auto. Ya explicamos que esto no ocurre de forma automática, así que hay que actuar manualmente.

    ¿Qué hacer con tu TAG al vender el auto? Hay dos escenarios:

    • Si vas a comprar otro vehículo para reemplazarlo: Puedes consultar en la concesionaria la posibilidad de traspasar tu mismo dispositivo TAG al vehículo nuevo. Algunas autopistas permiten este traspaso vía un anexo de contrato, manteniendo tu cuenta de cliente pero actualizando la patente del auto. Esto suele hacerse presentando los documentos del nuevo vehículo; la concesionaria evalúa caso a caso. Si lo aprueban, básicamente mueven tu TAG antiguo al auto nuevo y asunto resuelto (así no pagas doble garantía ni instalas uno nuevo). Si no es posible la reasignación por algún motivo, tendrás que dar de baja el TAG antiguo y luego sacar un contrato nuevo para tu auto nuevo.

    • Si NO vas a tener otro vehículo (o simplemente no quieres reutilizar el TAG): Debes dar de baja el contrato y devolver el dispositivo a la concesionaria donde lo obtuviste originalmente. Esto es absolutamente necesario para cortar tu vínculo con los peajes de ese auto.

    El trámite de devolución del TAG es sencillo y sin costo: te acercas a un Centro de Atención de la autopista concesionaria (idealmente la misma donde contrataste el TAG) con tu cédula de identidad y el dispositivo TAG físico. Indicas que vendiste el vehículo asociado y solicitas terminar el contrato. En unos minutos procesarán la baja; no te cobrarán nada por ello (salvo que debas boletas pendientes, claro). Te entregarán un comprobante de término de contrato o recepción del TAG. Guarda ese comprobante por cualquier eventualidad.

    Al devolver el TAG, si tenías un pago de garantía por el dispositivo, podría incluso ser reembolsado (depende del contrato y concesionaria, algunas ya no cobran garantía sino un arriendo mensual pequeño). Lo importante es que, una vez devuelto, ese TAG queda inutilizado. Si alguien intenta usarlo, el pórtico lo detectará como TAG inhabilitado y no cargará a tu cuenta (porque ya no existe la cuenta), sino que registrará infracción. Pero como tú ya habrás hecho la transferencia o notificación de venta, esa infracción no debería llegarte a ti. Todo calza si se hacen todos los pasos.

    Consideración adicional: nunca entregues el dispositivo TAG al comprador junto con el auto. Algunas personas creen que le hacen un favor al nuevo dueño dejándole el TAG "para que pase". Error: ese TAG es tu contrato personal. Si se lo entregas y lo usa, los cobros serán tuyos (hasta que lo deshabiliten). El comprador debe obtener su propio TAG; si quiere usar el auto inmediatamente en autopistas antes de sacar uno, puede comprar un Pase Diario como solución provisoria, pero no usar tu dispositivo. Así que retira el TAG del parabrisas cuando entregues el vehículo.

    Además, asegúrate de cancelar cualquier medio de pago automático que tuvieses asociado al pago del TAG. Por ejemplo, si tenías Pago Automático (PAC) en tu cuenta bancaria para las boletas de la autopista, desactívalo al cerrar el contrato, para que no sigan descontándote. Revisa también que la concesionaria tenga tus datos de contacto actualizados, no sea que sigan enviando correo físico a tu dirección por cobros que ya no corresponden.

    En resumen: regularizar el TAG es tan importante como la transferencia del vehículo. La falta de este trámite es la fuente #1 de cobros de peaje post-venta. No lo dejes pasar.

    5. Cancelar seguros y otros servicios asociados al vehículo

    Aunque no está directamente ligado a los peajes, aprovechemos de mencionar otro trámite al vender el auto: dar de baja el seguro automotriz (si lo tenías) u otros servicios ligados a la patente. Notifica a tu compañía de seguros que el vehículo fue vendido, para que cancelen la póliza o la trasladen a tu nuevo auto. Esto te libera de seguir pagando por un seguro de un auto que ya no es tuyo, y además evita potenciales problemas de cobertura (por ejemplo, si el nuevo dueño tiene un accidente y el seguro aún está a tu nombre, la aseguradora podría luego intentar recuperar ese pago de ti, alegando que ya no eras el propietario asegurado).

    Asimismo, si el vehículo tenía algún dispositivo de telepeaje de otra naturaleza (por ejemplo, Telepeaje interurbano o convenios de pase diario), cancela esos convenios. Y si habías inscrito la patente en servicios de pago de estacionamientos automáticos u otros (algunas ciudades tienen sistemas de cobro automático por patente), dale de baja para que no sigan cargándote usos.

    En definitiva, realiza una “desconexión total” tuya del vehículo en todos los sistemas: Registro Civil, autopistas, seguros, servicios. La idea es que el nuevo dueño comience desde cero con sus propias cuentas.

    Habiendo cubierto los trámites esenciales post-venta, pasemos ahora a la situación específica en que ya vendiste el auto, no hiciste algo de lo anterior y te están llegando cobros. ¿Cómo solucionarlo ahora? Lo vemos a continuación.

    ¿Qué hacer si ya vendí el auto y me siguen cobrando peajes?

    Supongamos que estás leyendo esto un poco tarde: ya concretaste la venta de tu vehículo, quizá semanas o meses atrás, y ahora te encuentras en la desafortunada situación de recibir cobros de autopistas o multas a tu nombre. No entres en pánico, aún hay acciones que puedes (y debes) tomar para resolver el problema. Eso sí, requerirá diligencia de tu parte. Describamos un plan de acción paso a paso para cuando ya estás en medio del embrollo.

    Regulariza inmediatamente cualquier trámite pendiente

    Lo primero es cerrar la brecha que esté ocasionando el problema. Es decir, si identificaste que no se hizo la transferencia del vehículo, haz la notificación de venta ya mismo (no esperes más). Si aún no has devuelto el TAG, ve a la concesionaria hoy mismo a darlo de baja. En resumen, corta de raíz la causa principal para que no sigan generándose nuevos cobros en el futuro.

    A veces, vendedores algo desprevenidos piensan "bueno, ya se generó este cobro, pero quizá ya no pasará de nuevo". No asumas eso. Mientras no soluciones el trámite pendiente, seguirás expuesto a que el problema se repita o agrave. Cada día que pases sin transferir o sin desactivar el TAG es otro día en que pueden ocurrir más tránsitos cobrados o nuevas multas.

    Por tanto, prioridad 1: si algo de lo descrito en la sección anterior quedó sin hacer, hazlo ahora. Puede implicar:

    • Ir al Registro Civil a notificar la venta (lleva tu contrato y cédula).

    • Ir a la oficina de la autopista a devolver el TAG.

    • Contactar al comprador nuevamente e instarlo a que juntos hagan la transferencia formal.

    Con eso al menos evitarás generar más deuda a futuro. Luego te ocupas de lo ya ocurrido.

    Comunícate con el comprador y exígele detener el uso indebido

    Paralelamente, informa al nuevo dueño de la situación y pídele que tome medidas. Si aún tienes contacto con él (teléfono, email), hazle saber cordial pero firmemente que:

    • Debe obtener su propio TAG de inmediato si sigue usando el auto en autopistas. Esto para que no sigan ocurriendo infracciones.

    • Debe abstenerse de usar autopistas urbanas hasta regularizar (en su defecto, que use vías alternativas o adquiera pases diarios).

    • Debe realizar la transferencia del vehículo a la brevedad.

    Es posible que el comprador esté desinformado y no sepa el lío que te está causando. En otros casos podría ser descuido. Dale el beneficio de la duda inicialmente y explícale que estos cobros te están llegando a ti y que legalmente él está obligado a transferir. Puedes recordarle que el contrato (si incluía la cláusula) lo compromete a ello.

    Si el comprador se muestra colaborativo, quizás ofrezca pagar los montos de peaje que usó o acompañarte a solucionar. Anota todos los acuerdos que hagan, preferiblemente por escrito (un correo o WhatsApp donde él reconozca que se hará cargo de X, por ejemplo).

    Si el comprador no responde o se niega a cooperar, entonces tendrás que considerar medidas más drásticas, como veremos más abajo (acciones legales). Pero por lo menos haz el intento de resolverlo amigablemente: es el camino más rápido y barato. A veces una simple conversación resuelve malentendidos.

    En cualquier caso, deja claro que no tolerarás que siga usando el auto generando costos a tu nombre. Si tienes prueba de la venta, no tengas reparo en mencionarle que ya hiciste (o harás) la denuncia de venta en el registro, lo cual podría complicarle a él la renovación de permisos si no se pone al día. Eso suele motivar al más perezoso.

    Descargo de cobros indebidos por peajes después de vender el vehículo

    Revisa detalladamente los cobros y recopila evidencia

    Mientras avanzas con lo anterior, dedica tiempo a examinar toda la documentación de los cobros que has recibido:

    • Si son boletas/facturas de autopista: Revisa fechas, horas, autopistas involucradas. Marca cuáles tránsitos son claramente posteriores a la venta. Separa también aquellos que correspondan a tu periodo (como dijimos antes, podrías encontrar mezcla).

    • Si son notificaciones de multa de tránsito: Anota la fecha de la infracción, la hora, el lugar (qué autopista o comuna), y cualquier detalle (ej: número de parte, juzgado competente). Normalmente la carta indicará dónde ocurrió el tránsito sin TAG.

    • Estados de cuenta: Si tienes acceso a la oficina virtual de la autopista (quizá aún puedes entrar con tu RUT y clave), descarga el detalle de pasadas. Muchas autopistas permiten ver un desglose de cada pasada con foto. Guarda esas fotos o registros donde aparezca la patente de tu ex auto pasando en fechas posteriores a la venta. Esa es una prueba contundente de que el vehículo siguió circulando después de que ya no era tuyo.

    Además, reúne los documentos de la venta: contrato notarial, copias de formularios, etc. Y si ya hiciste la notificación de venta o devolución del TAG, ten a mano esos comprobantes también.

    Toda esta evidencia te servirá para respaldar tus reclamos tanto ante la concesionaria como ante autoridades. Entre más documentación, mejor posición tendrás para que eliminen los cobros injustos.

    Presenta un reclamo formal ante la concesionaria de la autopista

    El siguiente paso es disputar oficialmente los cobros ante quien te los está realizando, es decir, la autopista concesionaria. Cada autopista tiene canales de atención al cliente y reclamación. Lo recomendable es hacerlo presencialmente en sus oficinas comerciales, llevando tu documentación, para que quede constancia del reclamo.

    ¿Qué debes argumentar? Básicamente, que ese cobro o multa no corresponde porque vendiste el vehículo antes de la fecha en cuestión. Presenta copia de tu contrato de compraventa que muestre la fecha y ojalá la hora de entrega (si la indica). Si ya tienes la denuncia de venta registrada, muestra el comprobante. Indícales claramente qué cargos disputas (por ejemplo: “Tránsito del 15/10/2025 a las 14:00 por pórtico de Vespucio Sur – no corresponde, vehículo vendido el 01/10/2025”).

    Por norma, las autopistas deben proporcionar el detalle de los tránsitos y prueba fotográfica si el usuario lo solicita. Pide ver la foto del vehículo pasando por el pórtico en esa fecha. Verifica la patente en la imagen; obviamente será la de tu ex auto, pero esto es útil para descartar errores (por ejemplo, a veces hay errores de lectura de patente, aunque es raro, podría ser que cobran a una patente similar por equivocación). Si ese fuera el caso (cobro a vehículo homónimo que no era el tuyo), la reclamación sería por error de la autopista y anularían el cobro inmediatamente al comprobarlo.

    Asumiendo que la foto muestra tu antiguo auto, la autopista probablemente dirá: “Entendemos que usted vendió, pero mientras no se transfirió usted seguía siendo responsable”. Aún así, muchas veces acceden a eliminar el cobro por cortesía comercial si insistes y proporcionas evidencia de la venta. Especialmente si es Autopista Central, Costanera, etc., y era tu cuenta, les interesará cerrar bien contigo y pasarlo al nuevo cliente.

    En el caso de las multas por tránsito sin TAG, el asunto es más complicado porque ya escapó del ámbito de la autopista (fue cursado al Juzgado). Aún así, informa a la autopista que vendiste antes, para que asienten tu reclamo en sus registros. Puede que te orienten a tratarlo en el Juzgado directamente, pero deja constancia.

    Importante: pide y anota el número de reclamo o folio que te asignen. Si es presencial, que te entreguen una copia del formulario de reclamo sellada. Esto sirve si más adelante necesitas demostrar que intentaste la vía administrativa primero.

    Muchas veces, resolviendo esto directamente con la concesionaria se logra que:

    • Eliminen de tu factura los cobros posteriores a la venta, re-facturando correctamente solo hasta la fecha que te correspondía.

    • Internamente reasignen esos cobros al nuevo usuario (si es que este contrata su TAG posteriormente, a veces le cargarán esa deuda a él, aunque legalmente no están obligados, algunas autopistas lo hacen como solución cuando el nuevo dueño aparece).

    • Si ya pagaste alguna boleta que incluía cobros indebidos, podrían hacer una nota de crédito a tu favor en la siguiente factura.

    • Te orienten sobre cómo abordar las multas en juzgado (algunas concesionarias tienen convenios con municipalidades y a veces pueden retirar denuncios si fue error, aunque en el caso de venta es más complejo).

    En caso de que la autopista no dé una respuesta satisfactoria o directamente se niegue a anular los cobros que reclamas, no te detengas: hay instancias superiores.

    Escala el reclamo al SERNAC (Servicio Nacional del Consumidor)

    Si la vía directa con la empresa concesionaria fracasa (o simplemente no responden en un plazo razonable), puedes presentar un reclamo ante el SERNAC. El SERNAC es el organismo público que mediará entre tú y la empresa para buscar una solución. Puedes ingresar el reclamo en línea en el sitio del SERNAC, adjuntando toda la documentación (comprobante de tu reclamo previo a la autopista, copia del contrato de venta, etc.) y explicando el caso.

    El SERNAC al recibirlo oficiará a la autopista para que entregue una respuesta. Muchas empresas, ante un reclamo SERNAC, deciden cooperar para evitar sanciones o mala reputación. Sin embargo, ten en cuenta que las autopistas a veces simplemente no responden al SERNAC (tienen esa opción, aunque obviamente queda registro de su mala disposición). Si eso ocurre, el SERNAC cerrará la mediación como "no acogida" y te indicará que la empresa no participó.

    Aun así, el paso por SERNAC es útil para demostrar que agotaste las instancias amistosas de resolución. Si la empresa no responde o insiste en cobrar, tu camino siguiente es el Juzgado de Policía Local o eventualmente tribunales civiles.

    Acude al Juzgado de Policía Local si hay infracciones en curso

    Si lo que tienes son multas ya cursadas o en proceso (por tránsitos sin TAG u otras infracciones post-venta), probablemente deberás resolverlo presentándote en el Juzgado de Policía Local (JPL) de la comuna donde se cursó cada infracción. La notificación que recibiste debe indicar cuál Juzgado y qué fecha límite tienes para presentarte o pagar.

    Al presentarte, lleva todos tus antecedentes: contrato de venta, comprobante de denuncia de venta (si lo hiciste), etc. Explica al juez (o inspector) que a la fecha de la infracción el vehículo ya había sido vendido, que por eso no estaba bajo tu control y que no corresponde que te hagan responsable. Solicita la absolución en base a esos hechos y presenta las pruebas. Muchos jueces, al ver un contrato de compraventa con fecha anterior y consistente, absuelven al antiguo dueño de pagar la multa porque entienden que el infractor real es otra persona. De hecho, la Ley de Tránsito chilena en su artículo 42 prevé que no se anotarán multas anteriores al cambio de propietario a este último, y por interpretación inversa, si el cambio no se hizo, cabe al juez decidir equitativamente. No es automático, pero tienes buenas posibilidades, sobre todo si fuiste diligente en notificar la venta.

    Eso sí, ten claro: el juez puede absolverte, pero no está obligado estrictamente a hacerlo. Lo normal es que sí lo haga al ver tu buena fe y pruebas, pero legalmente la responsabilidad era tuya hasta la inscripción de la transferencia. En el peor de los casos, si topas con un juez muy estricto, podría mantener la multa. Si eso sucediera y la multa es cuantiosa, evalúa apelar la decisión (con un abogado) porque tienes argumentos para una segunda instancia, pero esperemos no llegar a eso.

    En la audiencia del Juzgado, también podrías solicitar (si aún no hiciste) una extensión de plazo para presentar el comprobante de transferencia si esperas que el comprador la haga pronto, o para adjuntar más antecedentes. Algunos jueces posponen el caso unas semanas dando chance a que se aclare. Por ejemplo, si dices "ayer mismo hice la notificación de venta, aquí el comprobante", quizás el juez decida eximirte.

    Finalmente, si el juez te absuelve, pide un certificado o copia de la sentencia que acredite aquello, y asegúrate de que esa multa no quede en tus registros.

    Considera asesoría legal y acciones judiciales contra el comprador

    Si has llegado a este punto con muchos problemas, es indicativo de que el comprador no cooperó en nada y te dejó con todo el lío. Además de solucionar lo inmediato como ya vimos, podrías plantearte acciones legales contra el comprador por los perjuicios ocasionados. Esto es ya terreno de abogados, pero mencionamos las opciones:

    • Demanda civil por daños y perjuicios: Podrías demandar al comprador exigiendo el pago de todo el dinero que te tocó desembolsar (peajes, multas, costos judiciales) debido a su incumplimiento de transferir y sus usos indebidos. Basarías esto en el contrato de compraventa (si tenía cláusula) o en la responsabilidad extracontractual por los daños causados. Un abogado tendría que cuantificar el daño y presentar la demanda ante un tribunal civil. Si ganas, obtendrías una indemnización, aunque sabemos que litigar tiene sus costos y tiempo.

    • Demanda de cumplimiento forzado de contrato (acción obligatoria): Otra vía es demandar al comprador para que cumpla con la obligación de transferir el vehículo a su nombre (si aún no se ha hecho). Un juez civil podría ordenar al comprador realizar la transferencia y en caso de negativa, autorizar a que se inscriba de oficio. Esto es inusual, pues generalmente a estas alturas uno mismo ya hizo la notificación de venta, pero es una posibilidad teórica.

    • Acción penal si hubiese dolo: En casos extremos donde pareciera que el comprador actuó con engaño o fraude (por ejemplo, nunca tuvo intención de transferir para delinquir con el auto a tu nombre, etc.), se podría ver con un abogado la opción de acciones penales. Sin embargo, esto es muy poco común y difícil de probar salvo que haya un delito de por medio.

    • Secuestro (embargo) del vehículo: Mencionamos esta figura porque a veces se nombra en contextos legales. Si inicias una acción judicial, podrías pedir como medida precautoria el "secuestro" del vehículo, es decir, que se retenga el auto mientras se resuelve el caso. Esto para evitar que el comprador siga usándolo y generando daños. Requiere identificar el vehículo y que un receptor judicial lo retire, lo cual es bastante engorroso pero posible si un juez lo ordena.

    Antes de llegar a estos extremos, debes evaluar costos y beneficios. Muchas veces, los montos de peajes y multas (aunque molestos) no justifican un litigio largo. Pero si fueron cuantiosos o si simplemente quieres sentar un precedente, la ley te da herramientas. Consultar con un abogado especializado en tránsito o consumo es lo recomendable para que te guíe según la magnitud del problema.

    La mayoría de los casos, afortunadamente, se resuelven sin tener que demandar al comprador. Con transferir el auto, pagar o anular los cobros y aprender la lección es suficiente. Pero ten presente que la opción legal existe si la otra parte actuó de mala fe.

    Mantén registro de todo y sé paciente pero persistente

    Resolver estos problemas puede tomar tiempo: varias visitas a oficinas, esperas de respuestas, quizás meses hasta que todo quede limpio (especialmente si hay multas judicializadas). Es vital que documentes cada paso: guarda copias de tus reclamos, respuestas que te den, certificados, etc. Si por ejemplo, tras tu reclamo, la autopista te envía un correo confirmando que eliminarán ciertos cobros, archívalo por si en el futuro hay confusiones.

    También verifica después que efectivamente todo quedó resuelto: revisa tu historial en Registro Civil para asegurarte de no figurar con multas, y que el vehículo ya no aparece en tus anotaciones. Cuando llegue el siguiente periodo de permiso de circulación, pide un Certificado de Multas con tu RUT para confirmar que no hay sorpresas (lo puedes obtener en cualquier municipalidad o en línea).

    La moraleja de todo esto es clara: vender un auto no es simplemente entregar llaves y recibir dinero, requiere trámites posteriores. Y si están en curso cobros, hay que moverse rápido para frenarlos y rectificarlos.

    Consejos finales para una venta de vehículo segura y sin contratiempos

    Después de haber enfrentado o conocido todos estos posibles dolores de cabeza, lo mejor es aprender de la experiencia (propia o ajena) y asegurarse de que cada venta de vehículo se haga de forma segura. A modo de resumen y recomendaciones finales, aquí van algunos consejos prácticos para evitar problemas de TAG, multas y otros al vender tu auto:

    Acompaña al comprador a hacer la transferencia de inmediato

    La medida más efectiva: no dejes la transferencia a voluntad del comprador. Lo ideal es que, así como ambos fueron a la notaría a firmar el contrato, ambos vayan juntos al Registro Civil a inscribir la transferencia. De este modo, en tu presencia queda realizada la gestión y sales con la tranquilidad de que el auto ya no está a tu nombre. Si el comprador pone excusas (“no tengo tiempo hoy, lo hago después”), ofrécete para facilitarle todo, incluso conducir hasta la oficina que sea. Un par de horas invertidas en esto pueden ahorrarte meses de problemas.

    Hoy en día existen las opciones de transferencia digital que son rápidas y evitan filas. Puedes sugerirle usar esos medios: por ejemplo, a través de la página del Registro Civil con vuestras Claves Únicas, en pocos minutos pueden concretar la transferencia en línea. O usar algún servicio de gestoría automotriz confiable. Si el comprador está realmente interesado en el auto, no debería oponerse.

    Exige comprobantes de todos los trámites

    Una vez hecha la transferencia, pide el comprobante o certificado que lo acredite. De igual forma, si devuelves el TAG, obtén tu constancia. Conserva copias de todo. Esto no solo te sirve de respaldo, sino que también ejerce una presión psicológica sobre el proceso: al mostrarte meticuloso pidiendo comprobantes, el comprador entenderá que estás muy pendiente y no dará pie a descuidos.

    Incluye cláusulas y acuerdos por escrito

    Ya mencionamos la cláusula en el contrato que obliga a transferir en plazo. Además de eso, es prudente acordar también por escrito el tema de los peajes posteriores: Por ejemplo, pueden pactar que "a partir de la fecha de entrega, el comprador se hace cargo de cualquier cobro de autopista o multa asociada al vehículo". Si bien, insisto, ante la autopista seguirás siendo tú hasta la transferencia, al menos tendrás base para cobrarle después al comprador si te llega algo. Es una protección adicional.

    No hagas "ventas con padrón abierto" o prácticas informales

    A veces, para ahorrarse trámites o por confianza, hay quienes venden el auto sin completar ellos la sección del vendedor en el padrón (dejan la transferencia abierta) para que sea el comprador quien la llene después, o incluso para que el comprador revenda a un tercero directamente. Esto es muy arriesgado. Mientras el vehículo circule así, sigue oficialmente a tu nombre. Nunca aceptes ese método. Siempre firma tú la transferencia ya sea en notaría o en Registro Civil. Aunque el comprador te diga "yo me haré cargo, no se preocupe", no caigas en ese error. La responsabilidad es tuya hasta que esté registrado el cambio.

    Verifica la identidad y seriedad del comprador

    Este consejo es más general: antes de concretar, identifica bien a quién le vendes. Pide su cédula, verifica que los datos coinciden, idealmente valida su domicilio o pide algún teléfono fijo, etc. Si notas algo sospechoso (por ejemplo, alguien que insista en no firmar ante notario, o que proponga postergar la transferencia indefinidamente), mejor busca otro comprador. Tu intuición y precaución aquí pueden evitarte venderle a alguien que planea abusar del vehículo a tu nombre.

    Retira siempre tu TAG y otros dispositivos personales del auto

    Ya lo dijimos pero no está de más repetirlo: no dejes tu TAG en el auto vendido. Tampoco documentación tuya, ni nada que pueda vincularte. Entrega el vehículo "limpio" de tus cosas. Si tenías por ejemplo un sistema de televía interurbano (como el Televía de la Ruta 68) o un aparato de cobro de estacionamientos, quítalo también. Cada elemento que quede podría generar un cobro a tu cuenta o, peor, ser utilizado indebidamente.

    Asegúrate de que el vehículo esté al día antes de vender

    Un punto preventivo: antes de la venta, es aconsejable que te ocupes de que el auto no tenga multas ni deudas. Por un lado, esto facilita que el comprador haga la transferencia (ya que si hay multas anotadas no podrá hasta pagarlas). Y por otro lado, evitas cualquier confusión de "multas antiguas" que salten después. Por ejemplo, si tenías alguna multa TAG pendiente, mejor regularízala antes de vender. Así el nuevo dueño no tendrá excusa para demorar el cambio y tú no tendrás luego notificaciones rezagadas.

    Del mismo modo, tramita la revisión técnica al día y permiso de circulación vigente al momento de la venta. Aunque estos no te afectan después de vender, es más probable que un comprador responsable transfiera pronto si todo está en orden. Un auto con papeles al día se transfiere casi de inmediato; si tiene problemas, el comprador a veces pospone la transferencia hasta resolverlos, prolongando tu exposición.

    Sé proactivo y no dejes todo a la buena fe

    En resumen, la recomendación principal es ser proactivo como vendedor. No delegues por completo en el comprador trámites que también puedes impulsar tú. Tu responsabilidad sobre el vehículo termina cuando tú te encargaste de que termine, no simplemente cuando entregaste las llaves. Con un poco de gestión extra, te evitarás serios inconvenientes.

    Vender un vehículo de forma segura implica tanto la venta en sí como el posterior seguimiento hasta cerrar todos los flancos (Registro Civil, autopistas, etc.).

    Vender un auto y seguir recibiendo cobros de peajes es una experiencia ingrata que, por desgracia, le ha ocurrido a muchos por desconocimiento o descuido. Hemos visto que las causas típicas son no dar de baja el TAG y no completar la transferencia de dominio, lo cual mantiene al ex propietario atado al vehículo en los sistemas de autopistas y legales. Esto puede acarrear desde unos cuantos cobros inesperados en la factura, hasta voluminosas multas e incluso problemas legales de mayor envergadura.

    La buena noticia es que todos estos problemas son evitables con las precauciones y trámites correctos: transferir legalmente el vehículo cuanto antes, notificar la venta si el comprador no lo hace, y regularizar el contrato de TAG devolviendo el dispositivo a la concesionaria. Estos sencillos pasos, que no toman mucho tiempo ni dinero, garantizan que una vez entregado el auto, también entregues la responsabilidad del mismo. Así, cualquier peaje, multa o obligación futura recaerá donde corresponde: en el nuevo dueño, liberándote a ti de toda carga.

    Si ya estás enfrentando cobros de autopista tras la venta, no te resignes ni los pagues sin más. Tienes mecanismos para reclamar y hacer valer tus derechos, especialmente si puedes demostrar que actuaste de buena fe. Reclamar ante la concesionaria con pruebas, acudir al SERNAC y presentarte ante el Juzgado de ser necesario, son vías que pueden eliminar esas deudas injustas. Además, la legislación contempla escenarios para no responsabilizar al antiguo dueño cuando se acredita la venta en fecha anterior.

    Lo importante es no ignorar el problema. Si te siguen cobrando peajes, hay que actuar de inmediato: cortar la causa (transferir, dar de baja el TAG) y gestionar la solución de los cobros ya emitidos. Mientras más rápido se aborde, más sencillo será resolverlo.

    En última instancia, esta situación nos enseña la relevancia de hacer las cosas formalmente en la compraventa de vehículos. Cada trámite tiene su razón de ser: proteger tanto al vendedor como al comprador. Un vendedor precavido asegurará su tranquilidad futura y un comprador diligente evitará heredar multas o problemas del pasado. En el contexto de los peajes electrónicos, donde la tecnología puede jugar malas pasadas si no se actualizan los datos, la consigna es "regularizar, regularizar, regularizar": regularizar tu TAG, regularizar la inscripción del auto, y hacerlo ya.

    Esperamos que esta guía te haya ayudado a comprender qué hacer en caso de que “vendí mi auto y me siguen cobrando peajes”. Siguiendo estos consejos y pasos, podrás solucionar el inconveniente actual y prevenir que te ocurra de nuevo en el futuro. Al final del día, vender tu auto debe ser un proceso seguro y definitivo, sin fantasmas de cobros persiguiéndote una vez que te has despedido del volante. ¡Mucho éxito en tus futuras ventas y compras de vehículos, ahora con mayor conocimiento y tranquilidad!

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